Al Lector

Al lector:

Luego de un frustrado intento de establecer un nuevo régimen para los productores asesores de seguros, en reemplazo de la ley 22.400, finalmente el tándem Domingo Cavallo-Alberto Angel Fernández, consiguió abrir una brecha en materia de asesoramiento, cuando lograron el dictado del Decreto 855, que permitió la “comercialización masiva de seguros”.

Los argumentos eran increíbles e intolerables para cualquier persona medianamente conocedora de la materia. En los Considerandos se argumentaba, por ejemplo:

  • Que “se ha observado en los últimos años un incremento considerable de los gastos de intermediación del seguro (…).”
  • Que “aun cuando se reconoce que algunos seguros requieren del asesoramiento del intermediario (productor-asesor de seguros) en favor de los derechos del asegurado, la realidad evidencia que ello no ocurre en aquellos seguros que, por su propia naturaleza, se encuentran estandarizados.”
  • Que “en estos últimos casos, la participación casi ociosa de intermediarios, produce una distorsión en los precios del mercado en perjuicio de los asegurados e impide la interacción espontánea de la oferta y de la demanda.”

Para concluir que “en esa inteligencia, corresponde liberar de las restricciones establecidas en la Ley 22.400, a la comercialización de aquellos seguros que se ofrezcan al público en general y tengan por objeto coberturas de uso generalizado.” Cerrando con esta indefendible afirmación: “con la medida propiciada no se conmueve el espíritu de la Ley 22.400, toda vez que sólo se incluyen operaciones en las que no se requiere del especial conocimiento y consiguiente asesoramiento del productor (El resaltado es nuestro).

La reacción casi generalizada del mercado fue de rotundo rechazo, pero la firme decisión política del gobierno incluso resistió un Recurso de Amparo. Como era de suponer, el paso del tiempo ha demostrado la falacia e inconsistencia de las rebuscadas argumentaciones esgrimidas: este régimen no logró ninguna reducción de los gastos de intermediación y, lo peor del caso, por casi una década permitió sobrecostos y privó a gran parte de los asegurados de una imprescindible asistencia profesional. Porque es impensable que los principales seguros comercializables masivamente (automotores, en su mayoría), no requieran asesoramiento.

Pues bien, luego de casi una década, se ha cumplido un viejo axioma: no hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague.

Y ahora entramos en la actualidad: desde hace mucho tiempo, el Superintendente de Seguros, licenciado Juan Bontempo viene anunciando su firme decisión de limitar a sus justos términos la actividad de los agentes institorios, e incluso a propiciar la derogación del Decreto 855.

Dando un paso más en ese sentido, el 12 de noviembre ppdo., el funcionario confirmó que durante el mes en curso dictaría una Resolución de fondo en esta materia.

Como bien saben nuestros lectores, desde El Seguro en acción hemos apoyado toda iniciativa que ponga coto a este desmadre en materia de intermediación, y hemos dejado en claro nuestra convicción de que el anuncio se convertiría en realidad.

En mérito a ello preparamos un trabajo con los principales antecedentes en materia de agentes institorios, para hacerlo público en el momento oportuno.

Y el día resultó ser hoy, cuando alrededor de las 19,30 hs. el Organismo de Control difundió la Resolución 38.052, que formaliza el nuevo régimen.

Por supuesto, decidimos priorizar la información periodística dejando de lado, por el momento, el análisis de la disposición. Consecuentemente, presentamos el texto de la nueva norma, junto a los documentos complementarios que preparamos de antemano.

Tratándose de un tema tan controvertido y sensible, cabe esperar que surjan “voces encontradas”. En definitiva, será positivo un debate sobre el tema aunque, estimamos, lo más importante es que haya sido tomada la decisión de ir al fondo del problema.

Con sus más y con sus menos, se abre un camino distinto. Y eso es lo que, desde nuestra óptica, es esencialmente positivo.

El Seguro en acción queda a disposición de los lectores, para receptar todas sus inquietudes y para facilitar un ámbito de análisis y debate, en aras de un necesario equilibrio para encauzar una operatoria que era manifiestamente incorrecta.

20 de diciembre del 2013

Eduardo Galeazzi – Raúl Jorge Carreira

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