RSE. Melvin Jones, un PAS que hizo historia. El programa OID de los clubes de Leones ayuda a personas carenciadas con problemas de audición.

OID, es la primera palabra del himno nacional. OID, así se denomina el programa de ayuda a carenciados con problemas de audición que llevan adelante los Clubes de Leones.

OID funciona en base a una acción solidaria en varias localidades de la Pcia de Buenos Aires. Casi sin recursos económicos, demostrando que cuando se desean encontrar soluciones a problemas reales y se aúnan esfuerzos para hacerlo, todo es posible. Los invito a conocer más: leed!! u OID!!

Una breve introducción. El leonismo y los productores-asesores de Seguros.

El leonismo, los Clubes de Leones, son una institución de servicio comunitario internacional, centenaria. Es “la” institución de servicio comunitario en el mundo, con cerca de 1.500.000 miembros activos en 46.000 clubes. Presencia en 207 países y una banca simbólica en la ONU. Fundado en 2.017, su lema es  “Nosotros servimos”. Desde 1967 se destinaron 1.000 millones de u$s en obras, y la campaña 100, iniciada en el centenario, tiene previsto recaudar 300 millones antes de 2025. Todo destinado a obras de servicio comunitario. ¿Impresionante, no?

Existen varias campañas de servicio mundiales, sugeridas, que sirven para alinear el esfuerzo de esa enorme masa de voluntarios. Hambre, Vista, Diabetes, Medioambiente, Cáncer infantil y Desastres Naturales son hoy las campañas comunes.

Los Clubes tienen autonomía para impulsar las obras de servicio que consideren más apropiadas para su comunidad, y dentro de sus posibilidades. Los Leones somos personas de trabajo, con niveles económicos diversos. Diré que, al menos en Latinoamérica, los muy pudientes son la excepción. Ganas y garras, suelo decir.


El logo y lema de los clubes de Leones: «Nosotros servimos»

Se preguntarán porqué el título de esta sección de la nota. Sencillamente porque el fundador de este extraordinario movimiento que hoy alcanzó semejante dimensión, fue un productor asesor de seguros. Melvin Jones, de Chicago, habló en una convención de empresarios y preguntó: ¿porqué, si todos eran capaces de reunirse para conformar asociaciones y federaciones que defendieran intereses sectoriales, empresariales o del trabajo, no podían también reunirse para utilizar su potencial, sus recursos, su imaginación, para mejorar cada una de sus propias comunidades?. Si todos podían considerarse capaces y exitosos en sus respectivas actividades: ¿porqué no destinar algo de su tiempo y esfuerzo en devolver a esas comunidades lo que estaban recibiendo de ellas y hacerlas mejores? Simple. Y los invitó a una reunión específica donde discutir este asunto.

Poco tiempo después se realizó esa primera convención y se sentaron las bases del Leonismo, que algunos años después se hizo internacional. Los principios son el servicio voluntario, aceptar las distintas visiones de sus integrantes: políticas, religiosas, sociales, raciales, de género, etarias; incluir. Ser mesurado en la crítica y liberal en el elogio. Claro, también somos personas con opinión sobre esos temas, que aciertan y se equivocan, pero que fundamentalmente ponen su esfuerzo en construir y disfrutar de los logros.

Melvin Jones: «No llegarás muy lejos, a menos que hagas el bien a otros»

Melvin fue incansable y le dedicó gran parte de su vida a hacer crecer el movimiento de Leones. Con sinceridad digo: un pequeño oasis en el escenario de enfrentamiento y pulseada permanente (e inconducente) que presenciamos cada día.

El programa OID para carenciados con problemas de audición.

A la luz de estos principios, y en la búsqueda de ayudar a los que lo necesitan, un extraordinario León, Joaquín Bermúdez, de La Plata, tuvo la idea de recolectar audífonos en desuso, adecuarlos y entregarlos (siempre con intervención profesional) a quienes no podían comprarlos. Y así comenzó lentamente a impulsar y desarrollar esta idea, allá por el año 2000. Con ganas y garras, en La Plata y entre sus clientes y contactos, con el apoyo de su Club de Leones La Plata Sur.

Es importante notar que hay problemas realmente serios relacionados con la falta de audición. Existen niños con limitaciones auditivas que no aprenden a hablar por no poder acceder a audífonos. Hemos atendido niños de 12 años que no hablaban todavía. Y no se trata solo de hablar, su desarrollo cognitivo se ve retrasado enormemente, siendo un tiempo muy difícil de recuperar. Su futuro se compromete gravemente.

Problemas similares encontramos en adultos que ven limitadas sus oportunidades laborales o en abuelos y abuelas que no logran conversar con sus nietos.

Y el problema se acentúa en la medida que se trata de un recurso importado, y el poder adquisitivo se deteriora cada vez más respecto del dólar. Un audífono está en el orden de u$s500, pero puede superar los 1.000 dependiendo de las características. Cuando se necesitan dos, el valor naturalmente se duplica. Las obras sociales estatales, en caso de tenerla, los ponen muchas veces en una lista de espera, para que no pierdan la esperanza. Tampoco se cumple como debiera la Ley 25.415 que ordena la realización de estudios a recién nacidos para comprobar si tienen esta discapacidad, y mucho menos se les entregan audífonos como establece dicha Ley. Un caso más en el que el Estado legisla por lo que debería ser, pero está ausente cuando hay que cumplir.  

El programa OID funciona recolectando audífonos en la comunidad. Se sorprendería el lector de saber la cantidad de audífonos en desuso que hay en las casas, ya sea por fallecimiento del usuario u otras causas. Conformamos un Banco de audífonos que se nutre con los recolectados en múltiples localidades de la Pcia de Buenos Aires, donde existen Clubes de Leones. Cuando los Clubes identifican personas con discapacidad auditiva, carenciadas, remiten al Centro OID más cercano su audiometría (básicamente son fonoaudiólogos que colaboran con el programa), para determinar si existen en el banco audífonos para esa pérdida.

Es importante saber que no todas las pérdidas de audición requieren el mismo tipo de audífono. Se entregan uno o dos audífonos, se confeccionan moldes nuevos, para que el auricular sea de la forma y medida acordes al oído de la persona y se calibran con instrumental o software apropiado. Centralizar lo recolectado en un Banco único permite que un audífono recuperado en una localidad pueda servir en otra.

Hoy el programa atiende entre 35 y 50 personas al año, es decir se entregan entre 60 y 80 audífonos. Tenemos una capacidad limitada, acorde a la recolección realizada, y neto del descarte de algunos inservibles.   

Para colaborar con esta obra, solo es necesario difundirla. Que más personas sepan que ese audífono que quedó en su casa puede ayudar a recomponer en gran medida la vida de alguien. Cualquiera puede colaborar. Melvin estará muy satisfecho si los productores asesores se suman a esta obra.

OID es de un extraordinario doble mensaje. Los humanos tardamos apenas un par de años en aprender a hablar, pero toda la vida para aprender a escuchar. Y muchos de los problemas que enfrentamos en esta Argentina tienen que ver con no saber o no querer escucharnos.

Comencemos por reconocer la importancia de este sentido.

Ing. Eduardo Galeazzi

Director del programa OID

Club de Leones La Plata Sur – Distrito O-5

Asociación Internacional de Clubes de Leones

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