SEGUROS PARAMÉTRICOS O DE ÍNDICE PARA LA AGRICULTURA

FERNANDEZ BLANCOEspecial para El Seguro en acción

La Superintendencia de Seguros de la Nación y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca han firmado recientemente una Resolución conjunta, por la que se aprueban los procedimientos para la autorización de seguros agropecuarios basados en índices.[1]

Los Seguros Paramétricos o de Índice para la actividad agrícola, están destinados a transferir o mitigar el riesgo de condiciones climáticas adversas de pequeños y medianos productores de economías regionales.

En los seguros agropecuarios tradicionales se establece una suma asegurada y en caso de producirse un siniestro, el asegurador debe valorar la pérdida sufrida y proceder al pago de la indemnización, de acuerdo con los términos del contrato vigente, que puede tener en consideración el costo de implementación o, en alguna variante, el precio que hubiera obtenido al finalizar el proceso del cultivo.

En los seguros agropecuarios paramétricos o de índice, el siniestro se produce cuando las mediciones meteorológicas sobre las que se estableció el contrato de seguros se manifiestan. Un seguro de índice puede establecer que si se verifica un exceso de precipitaciones, por ejemplo más de 100 milímetros en el término de 10 días consecutivos, el asegurador abonará de inmediato la suma convenida, sin necesidad de efectuar inspecciones y valoraciones de la pérdida.

También es posible que el índice que se tome en cuenta para disparar el pago del siniestro sea una combinación de más de una condición climática, por ejemplo falta de lluvia y temperatura elevada. En principio, estos seguros eran de carácter binario, o sea, se paga o no se paga una cifra determinada, dependiendo de la ocurrencia o no del fenómeno climático a proteger. En la actualidad, se han diseñado programas que tienen porcentajes de pago en función de las escalas del fenómeno climático verificado.

Naturalmente, para poder establecer este tipo de seguros será necesario contar con información estadística provista por estaciones meteorológicas, con cercanía razonable a las áreas sobre las que operará la cobertura.

Una vez analizados los datos estadísticos, se podrá elaborar el modelo que permita construir, en base a los sucesos del pasado, como en los seguros tradicionales, las primas de tarifa para la cobertura a ofrecer en el futuro.

Resulta razonable que para determinar la ocurrencia del suceso que dispare el pago de la indemnización, será también imperioso disponer de estaciones meteorológicas en las cercanías del área protegida por el seguro.

Son, sin duda importantes, las ventajas de instrumentar programas de seguro paramétricos para la actividad agropecuaria. En principio, el hecho de no tener que efectuar inspecciones para verificar el riesgo y los eventuales siniestros, reduce notablemente los costos de administración del sistema. Si los datos estadísticos son confiables y las series recogen experiencias de períodos prolongados, será posible establecer técnicamente con razonable precisión, primas puras ajustadas a los riesgos a cubrir.

La implementación de estos seguros tiene algunos inconvenientes. Están destinados a pequeños y medianos productores, en muchos casos explotaciones de carácter familiar, no acostumbrados a comprar protecciones aseguradoras. Por otro lado, cuando las tarifas son diseñadas en función de promedios de zonas considerablemente amplias, el “agricultor promedio” no existe y entonces puede producirse una anti-selección, pues ingresarán a la cobertura aquellos que se perciban de mayor proximidad con el extremo superior del riesgo, y será desdeñado por quienes se presuman del rango inferior del mismo. Para esta última limitante se han encontrado algunas soluciones de carácter tarifario, o aumentando la cantidad de estaciones meteorológicas para reducir la dispersión observada. Por otra parte el avance en la provisión de datos de los comportamientos climáticos a través de información satelital, será una solución de excelencia para el correcto funcionamiento de los programas de cobertura a ofrecer, que en el caso de nuestro país -por lo extenso de su territorio-, resultará de particular importancia.

Por último merece destacarse que la transferencia del riesgo permitirá alentar el crecimiento de los cultivos regionales de carácter intensivo, otorgando mayor certeza para esas unidades de producción, y evitará la intervención del Estado en el otorgamiento de subsidios, en caso de sucesos climáticos adversos de carácter extendido, con el riesgo moral que esto puede suponer. Sería más transparente y previsible que el Estado, en lugar de concurrir con su ayuda en situaciones de emergencia, pueda contribuir con su aporte a subsidiar la tarifa de estos seguros, haciendo más atractiva su contratación. .

Dr. Carlos Fernández Blanco

Doctor en Ciencias Económicas

cfernandezblanco@fibertel.com.ar

[1] Resolución SSN 39.149 SAGyP Nº 157 del 30 de abril de 2015.

 

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Un pensamiento para “SEGUROS PARAMÉTRICOS O DE ÍNDICE PARA LA AGRICULTURA”

  1. Es meritorio que la SSN apoye la promoción del seguro agropecuario con la colaboración del Ministerio de Agricultura. Nada hay más exacto para la detección de las pérdidas de los cultivos, que la inspección visual del profesional, ingeniero agrónomo, y proporciona seguridad tanto a las compañías de seguros como a los asegurados. Si son onerosas las inspecciones, debería subsidiar una parte el Estado y permitiría que muchas economías regionales no pierdan todo el fruto de su trabajo, por no poder contratar un seguro por no haber compañías interesadas en tomar el riesgo. El cambio climático complica más la posibilidad de tener estadísticas climáticas, que sirvan para ponderar los riesgos de granizo o fuertes vientos o lluvias en una región determinada, y habría que armar un pool de compañías más el Estado, para repartir entre todos el riesgo de siniestros.La variabilidad de los suelos y el lugar donde están ubicados los cultivos (loma,media loma,bajo), son todos factores de difícil ponderación aunque no imposible en el Indice. Por último sacando algunas estaciones experimentales de INTA en algunas zonas, no habría estadísticas climáticas confiables.
    Atte. Ricardo (PAS e ingeniero agrónomo)

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