“ACÁ” ALGO NO “EN-CAJA”

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En el principio, fue el fuego

aulllllUna vez más, vamos a contar una historia. Una de esas historias que parecen no interesar a nadie; o son escondidas por complicidad o por intereses publicitarios; o no son tomadas como materia de estudio; etc. Vaya uno a saber por qué…hasta que una información rompe todos los moldes.

Y así sucedió el jueves 30, cuando sonó nuestro teléfono y un “boga” (más que boga un gomía porque, entre otras cosas, se permite llamar casi a la medianoche), expuso su duda cartesiana (aquella de: “pienso, luego existo, descártese”), y tiró la inocente pregunta que terminaría en una bomba: “tengo que pleitear en un caso contra La Caja de Seguros, en el cual ha intermediado el Automóvil Club Argentino, y dudo si hacerlo contra ambos. Porque, en todo caso, el ACA solamente es un institorio de La Caja. A vos, ¿qué te parece?”

Y al escriba, usando las únicas dos neuronas activas a ese momento, se le prendió la Philips (como decía una antigua propaganda) y con un mínimo hilo de voz le imploró: “dame tiempo hasta mañana, porque tengo en claro que el ACA no está entre los 109 inscriptos en el Registro, pero no tengo el detalle de los 217 casos en trámite, sino sólo su discriminación por tipo jurídico“. Y no vaya a ser que, como dicen en mis pagos pampeanos, la vaca se nos vuelva toro…”

Morfeo mediante, el escriba zafó del apuro, y cuando regresó a la actividad, pocas horas después (porque el implacable despertador trepana sus pocos sesos), la primera preocupación de ese día (exactamente el viernes 1º ppdo.), pasó a ser la cuestión ACA/Caja de Seguros. Entre nosotros: y también lo es hasta hoy.

Al despertar, fue la curiosidad, y a la tarde, fue bombazo al ángulo…

Son esos casos, ¿vio?, en que uno se plantea para qué tiene ciertos amigos. Pero también que “amigos son los amigos”, y ese es un principio irrenunciable, aunque por lo bajo uno insulte a todo el árbol genealógico del gomía que llamó casi a la medianoche. Y entonces el escriba debe empezar a hurgar en archivos, apuntes dispersos, y llamar a algunas de sus fuentes.

Hasta que en una de ellas, llega la luz.

Palabra más, palabra menos, el monólogo del consultado, fue así:

“Amigo, no pierdas más tiempo. El ACA nunca fue denunciado por LA CAJA en el sistema informático (ni tampoco en papel), creado a partir del dictado de las Resoluciones 30.418 (7/3/2005) y 30.481 (18/4/2005), ni tampoco procedió a inscribirse ese Club, cuando el régimen fue reformulado según Resolución 38.052 (20/12/2013). Y puedo asegurarte que el ACA no figura en el listado de los 217 expedientes en trámite, cuya definición el Licenciado Podjarny acaba de “estirar” hasta el 31 de diciembre por Comunicación 5.162, en lo que constituye una virtual moratoria.

Y es más: cuando ustedes publicaron la excelente nota del doctor Gastón Martínez, en la cual hace referencia a la Resolución 17.127 dictada durante la gestión del siempre bien recordado doctor Crosetto, y glosa un aspecto de la misma (1), lo que el autor no puede saber (dada su envidiable juventud), es que en verdad el expediente apuntaba básicamente al Automóvil Club Argentino. Lo definitivo fue que apelaciones formales e intereses del entorno del entonces ministro de economía don Bernardo Grispun, lograron el dictado de una Resolución cuyos datos precisos no tengo, pero de la cual recuerdo claramente un dato muy significativo: el mérito fue principalmente de los productores que apelaron la medida, logrando que fuera dejada sin efecto la decisión de la Súper. Pero como virtual contrapartida de ese triunfo, alguien logró que esa disposición nunca fuera publicada en el Boletín Oficial. Dicen que dicen, que detrás de este simple episodio de presunta omisión formal, hay toda una historia (y un método para ensuciar el campo jurídico en el futuro, que nunca logré desenrollar). Pero hasta aquí llego y, como menta el tango (2): “a mí me dieron la chaucha y la comparto con vos”.

Te cuento todo esto, amigo Raúl, porque en aquellos tiempos yo “andaba girando por esos territorios…” y fui, aunque actor de reparto, testigo directo de esa historia.

No pierdas más tiempo buscando lo que no existe.

En materia de seguros, jurídicamente, el ACA no existe. Lleva 55 años en su actividad de intermediario, alegremente emite certificados de cobertura, siempre tuvo fuerte amparo político y, lo más importante, nunca se registró ni se puso bajo el control de la Superintendencia, como corresponde. Paralelamente, hay un grave incumplimiento legal por parte de una aseguradora (La Caja), al intermediar con alguien no inscripto. Y, por si faltaran más irregularidades, existe al menos “distracción” del Organismo de Control, que nunca le puso el cascabel al gato.

Dicho en términos futboleros, amigo: la pomposa presentación pública de la operatoria del ACA, al que todos creen habilitado como agente institorio en materia de seguros, es sólo un amague que toda la tribuna se ha comido, porque escondieron los naipes. Así de simple.

Esta que te doy, es “la precisa”: no será para que te postules al Pulitzer, pero dale para adelante… Ayudemos a la depuración de uno de los tantos careteos del mercado. Este tema es vergonzoso”.

 

…Y a partir de allí, las grandes preguntas: ¿cómo sigue esta historia, y qué contiene la bomba?

El impacto de este mensaje, nos pegó casi por debajo de nuestro nivel de flotación. Pero el paso de los años endurece la piel en esa zona y había que seguir adelante, haciendo más consultas, relevando más material y aguzando el ingenio.

Aclaración necesaria a esta altura del relato: por supuesto, la intriga generada en torno a la falta de publicación de la Resolución 585 (26/6/1984), soliviantó al escriba, redobló la apuesta, y felizmente culminó con el hallazgo (donde uno menos pensaba y por gentileza de un amigo) de esa pieza histórica que, en exclusiva, aquí puede ser consultada. Entre otras cuestiones, de la misma surge que, al parecer, nuestro informante se equivocó al pensar que “había algo” detrás de la no-publicación de la norma, porque la misma, en su artículo 2º claramente dispone: “Regístrese, comuníquese y archívese”, pero no ordena la publicación. El “comuníquese” entendemos que debe referirse a quienes son actores en el expediente. Aunque (se nos ocurre ahora) en realidad la falta de publicación bien pudo ser un fin deseado. No es cuestión de creer en brujas, pero…

Paso siguiente: fuimos al encuentro de una póliza en la cual hubiera intermediado el ACA. Trámite fácil y rápido, dado el volumen de asegurados.

Como puede observarse en el documento que adjuntamos, el ACA emite el certificado de cobertura e incluso el comprobante exigible para circular, aunque la firma (facsimilar) es del Gerente General de La Caja.

Presentamos también la segunda página de una de las pólizas, y obsérvese también este dato que exponen: “Y para que su Tranquilidad y Protección sea Total, el Automóvil Club Argentino le brinda una amplia gama de Seguros en riesgos varios…” Reiteramos “…El Automóvil Club Argentino le brinda una amplia gama de Seguros…” No más preguntas, diría un abogado en pleno Tribunal.

Paso final, por ahora: acudimos al archivo y encontramos el libro del centenario del ACA (11/6/1904-2004), del cual surge que “incorporó el seguro” en 1959 y relata pasos consiguientes (la hoy llamada “póliza 2” desde enero de 1965, desde 1980 Accidentes Personales, Incendio de Viviendas y Embarcaciones de Placer, etc.) y, del resto de la información, nos parece oportuno resaltar un par de párrafos:

  • “En 1995 se inicia la operatoria de telemarketing, mediante un centro de atención telefónica para la comercialización exclusiva de Seguros de Automotores, convertida hoy en la principal fuente productora de la institución, permitiendo ofrecer todo tipo de coberturas”. (el resaltado es nuestro)
  • “La oferta es atendida por más de un centenar de dependencias del Automóvil Club Argentino de todo el país”.

Sabiamente podrá decir usted, atento lector, por qué reproducimos sólo estos dos párrafos. Nos anticipamos a contestarle:

  • Porque el primero de ellos de qué estamos hablando. Y a confesión de parte…
  • Porque el segundo parece aceptar que el servicio en todo el país es brindado por el ACA. Vale decir, por personal a su cargo. ¿Y a cuento de qué viene que lo exhibamos? Porque una información (que sólo tenemos a título extraoficial), indica que “en algún momento”, a alguien del Organismo de Control se le despertó la inquietud respecto del rol del ACA, y desde La Caja le contestaron (léase: lo frenaron), diciéndole que la realidad es que todo lo hacía el personal de La Caja y el ACA facilitaba las instalaciones para ello. Gracioso, por cierto (si no fuera todo lo penoso que en definitiva es).
  • Y, por último, vale aclarar nuestra precedente mención a “por ahora”. Simplemente lo consignamos porque, como usted fácilmente podrá imaginar, no hemos puesto toda la carne arriba de la parrilla. En el freezer hay algunas reservas, por si alguien se quedó con apetito…

Y vamos cerrando la historia. Bien nos ilustraba un reconocido especialista en esta materia, que el Automóvil Club Argentino no puede alegar que no debe inscribirse en el Registro de la Superintendencia, porque esta es “una regulación por la materia (el seguro), y no por la naturaleza jurídica del operador (Asociación Civil sin fines de lucro). De manera tal que, al menos desde el 2005, el ACA debió ponerse a derecho, solicitando su inscripción en el Registro de Agentes Institorios. Y la omisión llama aún más la atención, porque se trata del principal intermediario en seguros, si nos guiamos por la cantidad de operaciones que maneja. Aquí no se trata de un marginal que apenas si tiene conocimiento de las normas legales. Estamos hablando de una institución prestigiosa y más que centenaria.

¿Entonces? ¿La omisión se da porque tiene algún bill de indemnidad especial? ¿En qué norma jurídica se ampara? Porque mientras cualquier ciudadano o persona jurídica que pretenda intermediar en una sola póliza, sólo puede hacerlo si previamente cumple una rigurosa serie de requisitos (inscripción, pago de matrícula, libros, cursos, etc.), mientras que el ACA, alegremente (como dijo nuestro amigo) intermedia, emite certificados, etc. etc. en miles y miles de operaciones.

Diría Piero: “(…) las cosas se cuentan solas,  sólo hay que saber mirar (…) ay país, país, país”.
Colofón

ALIANZ

Resumiendo y “cortito y al pie…”:

  • Desde hace 11 años, como mínimo, el Automóvil Club Argentino viene ejerciendo ilegalmente la actividad de intermediación en materia de seguros. Y, por supuesto, también haciendo publicidad engañosa.
  • Desde hace 11 años, como mínimo, al parecer la Caja de Seguros viene transgrediendo las leyes 17.418 (Sección XIV), 20.091 (varios artículos) y la 22.400 (y quizás algunas normas más, que los juristas sabrán evaluar).
  • Desde hace 11 años, como mínimo, la Superintendencia no cumple su función de control de la actividad aseguradora, en este caso, suponemos que por error u omisión de los funcionarios que debieron verificar esto (aunque podemos presumir que muchos de ellos están asegurados vía ACA/La Caja). Al parecer (porque no tenemos ningún indicio para acusarlos), cuatro ahora ex superintendentes (Baelo, Medone, Durañona y Bontempo), no fueron anoticiados respecto de esta grave anomalía. Y, por cierto, tampoco el actual. Vale. Pero ahora, Podjarny, ya tiene “la precisa”, como dice nuestro amigo.

¿Y entonces, que decisión adoptará al respecto? Cortará por lo sano (sería doloroso y peligroso), o encontrará (ojalá) un camino para que las aguas a corto plazo tomen su cauce, en cuanto al ACA. Respecto de La Caja, los expertos que consultamos nos dicen que la sanción parece irremediable.

Por ahora, punto final. Esperamos haber sabido transmitirle que a esta nota le dimos, ex profeso, un tono coloquial. Nuestra presión arterial (y quizás, la suya también, estimado lector), así lo amerita. Son tiempos muy duros y hay que tomar todo con seriedad, pero también con una gran cuota de humor (¡ ay país, país, país…!)

Confesión para el cierre: finalmente, al escriba (ochentoso y con más de seis décadas en el mercado asegurador sobre sus espaldas), lo asalta una gran duda que parece enfriar su lógico optimismo por los resultados de la investigación: ¿Y si todo esto termina siendo una…una…? Y opta por no poner “la palabra maldita” que tanto lo preocupa, y prefiere dejar que la música lo diga en su nombre. Necesita sentirse envuelto por lo cuasi mágico de una melodía que, paralelamente, lo serene luego de muchos días agobiantes. Entonces, aprieta la tecla correspondiente, reclina el sillón, cierra los ojos, y se pone a escuchar… (Si usted quiere imitarlo, simplemente presione aquí).

Hasta pronto.

Raúl Jorge Carreira

raul@contacto-asegurado.com
1- Fragmento de la nota del doctor Martínez:

“Esta situación tan bien descripta por Cracogna en este trabajo, dio como resultado el dictado de la Resolución SSN Nº 17.127, por la que se autorizaba a entidades sin fines de lucro con personería jurídica otorgada al 1/1/1981 y que a esa fecha prestaban servicios a sus asociados de asesoramiento e intermediación en la contratación de seguros, estableciendo algunas exigencias en relación al objeto social y la exigencia de inscripción en un registro que al efecto habilitaría el Organismo de Control.

Dicha Resolución tuvo corta duración y fue derogada poco tiempo después. Los cuestionamientos efectuados por la Asociación Argentina de Productores Asesores de Seguros y la Asociación Argentina de Compañías de Seguros, la contradicción con el régimen que se acababa de regular (Ley N 22.400) y la evidente falta de justificación práctica de la medida en un momento de incesante crecimiento del concepto de “agencia” tal cual lo conocemos ahora, entiendo que fueron los fundamentos que sepultaron el intento normativo.

Posteriormente a las cooperativas, ingresaron otros operadores como las entidades bancarias, lo que hizo que la intermediación de operaciones a través de estos agentes (institorios, ya que estas entidades operaban en todos los casos con facultades de celebrar contratos de seguros) tuvieran un crecimiento exponencial, lo que sumado a quejas, abusos detectados, cuestionamientos sectoriales, sentaron las bases para una regulación más profunda”.

2- El amigo (“el veterano” según la jerga entre amigos), hace referencia a “Preparate pa´l domingo” (Barbieri y Rial).

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4 Thoughts to ““ACÁ” ALGO NO “EN-CAJA””

  1. Maximiliano Volpato

    Estimado Sr. Carreira:

    Mi nombre es Maximiliano Volpato, tengo 30 años y estudié Periodismo y Comunicación Social. Me he desempeñado en medios pero actualmente trabajo en el Área de Marketing de una aseguradora.

    Tuve, recientemente, la satisfacción de leer su nota titulada «»ACÁ» ALGO NO «EN-CAJA»».
    Qué puedo decir: además de ser un ejemplo de buen periodismo, que en tono de denuncia saca a la luz un tema de interés público y ofrece la correspondiente información respaldatoria, atrapa desde la primera línea. El lenguaje, la cadencia de la redacción, todo hace que el lector se vea preso de su prosa (disculpe la cacofonía). Al mismo tiempo, me informé, me entretuve y me deleité con el uso de diversos recursos estilísticos, que en mi caso particular, siempre operan como un canto de sirena.

    Estoy convencido de que en el periodismo hace falta rigurosidad, pero también buena pluma. Si no logramos llegar al lector, atraparlo, la comunicación queda a mitad de camino.

    Le envío mis humildes felicitaciones y tenga la certeza de que lo seguiré de cerca de aquí en adelante.

    Un cordial saludo.

    Maximiliano Volpato

  2. Sr. Carreira, no puedo más que admirarme de su excelente articulo, con respecto a ACA-LA CAJA.
    Francisco Anselmi (PAS)

  3. Buenas tardes.quiero dirigirme a ustedes ,gracias a dios no por un problema serio de cuestion de seguros si no por una duda que me surgio ,y paso a comentar .Hace dos meses me entregaron un cero kilometro que lo estoy pagando en cuotas ,anticipo que tuve que dar mediante.En la consecionaria me dieron varias opciones de seguros para representarme y opte por LA CAJA DE AHORRO Y SEGUROS que me parecio muy buen numero que tengo que pagar y por lo que escucho decir y comentar a amigos y conocidos que estan asegurados en esta compania .Paso, que enseguida de sacar y asegurar el auto me llega del AUTOMOVIL CLUB ARGENTINO (ACA),una inscripcion gratuita por cuatro meses para el uso de recreos ,gruas ,asistencia mecanica ,y algunas otras cosas menores que no recuerdo en este momento ,Yo llame al ACA aclarando muy bien y por las dudas llame dos veces mas aclarando de que me asegure la compania, de que los cuatro meses de suscripcion y uso de las cosas que aclare anteriormente es gratis ,y me aclararon de que son gratis ,dandome la opcion despues de los cuatro meses de asociarme,cosa que dudo por que las cuotas son demasiadas elevadas para mi caso ,seguramente tendre que dar de baja despues de los cuatro meses .La pregunta es ;Si hay alguna coneccion institucional entre la caja y el ACA ¿no tendria que corresponderme eluso de los servicios que me esta ofreciendo el ACA ,mas lo digo por los RECREOS que por la grua y asistencia mecanica que supuestamente lo tendria en el seguro de LA CAJA en que estoy inscripto.Si alguien sabe algo de esto le voy a estar muy agradecido de que me de alguna pista para saber donde estoy pisando y si tengo alguna clase de derechos como para pedir al ACA el uso prinsipalmente de los recreos que por mediante estar asegurado en LA CAJA DE AHORRO Y SEGURO estoy. Les mando un saludo y estoy a la espera de una contestacion.desde ya muchas gracias.

    1. El seguro en acción

      Estimado lector, agradeceremos que -con la seguridad de la debida privacidad del dato-, se sirva hacernos conocer algún teléfono de contacto, para que el señor Carreira hable con usted.
      Muchas gracias.
      Moderador

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