REFLEXIONES Y EXPERIENCIAS A PROPÓSITO DEL RECIENTE VENDAVAL

Especial para El Seguro en acción

Quizás entre los expertos meteorólogos no haya plena coincidencia para denominar el tipo de fenómeno ocurrido el miércoles 4 del corriente, pero a los efectos de este breve análisis, simplemente llamémoslo “Vendaval”.

Fue un hecho inesperado para la mayoría de la población, fue contundente y devastador en muchas zonas de Gran Buenos Aires. Indudablemente es uno de esos eventos que quedan grabados a fuego en el inconsciente colectivo.

Además, su efecto en el mercado de seguros dejará una profunda huella, ya que confluyeron tres grandes condiciones:

A) INTENSIDAD: Sin entrar en detalles técnicos acerca de su velocidad máxima, tomemos en cuenta un dato práctico: han sido arrancados de raíz árboles de casi un siglo de antigüedad. Entonces cabe la pregunta ¿ si ningún otro fenómeno anterior había derribado semejantes especímenes, éste fue el vendaval más potente en la zona en todo este largo período ?…Tal vez…

B) EXTENSIÓN: produjo daños en un enorme arco del Área Metropolitana, como pocas veces se ha visto.

C) COBERTURA: La difusión en los últimos años de las “coberturas adicionales”, hizo que una importantísima cantidad de pólizas vigentes hayan estado expuestas a riesgo. Por otro lado, la intensidad siniestral no dejó a salvo a casi ningún ramo o cobertura (Combinado Familiar, Integral de Comercio, Integral de Consorcio, Automotores, Accidentes Personales, Transporte, Vida, etc.).

Como si esto fuera poco, ocurrió justo al inicio de un fin de semana largo, donde las zonas afectadas quedaron casi en su totalidad sin energía eléctrica, sin agua y sin comunicación telefónica, dificultando esto las rápidas y necesarias tareas de salvamento, orientadas por supuesto a impedir que se amplíen los daños ya producidos.

En este escenario, es fácil imaginar el papel protagónico e indiscutible que tuvo el productor asesor de seguros, convirtiéndose no sólo en el primer agente de contención psicológica para los asegurados, sino también en un rápido “pre-liquidador” de los siniestros, puesto que instruyó a los clientes para que efectuaran las reparaciones y/o reposiciones indispensables para aminorar las pérdidas finales.

Del lado de las aseguradoras, hubo distintas respuestas, algunas muy rápidas y otras no tanto, pero en general se percibió desde un primer momento una gran predisposición para la rápida resolución de estos siniestros, como pocas veces se ha visto. Esperemos que esta tendencia se extienda hasta cerrar todas las liquidaciones en curso.

En virtud de este evento sin precedentes, las entidades que tienen verdadera voluntad de pago han flexibilizado las condiciones de cobertura e indemnización, como ser: excepciones en exclusiones, en limitaciones, en exigencias de plazos y documentación, rápidos adelantos de fondos, rápida designación de liquidadores, etc.

Las aseguradoras que respondan con eficiencia hasta el final de las liquidaciones, seguramente quedarán excelentemente posicionadas como “solventes proveedoras de soluciones” ante sus PAS y sus asegurados.

Por otro lado, aquellas que intenten aplicar “chicanas” orientadas a evitar o restringir las indemnizaciones, casi seguro terminen pagando los daños con mayores costos y costas, quedando además condenadas socialmente, con el consecuente perjuicio comercial para futuras campañas de ventas.

En fin, vemos muchas pérdidas en el horizonte cercano, pero también muchas posibilidades para los PAS y para las aseguradoras que concluyan exitosamente la atención de esta avalancha de siniestros.

El impacto psicológico fue grande y eso generará un importante aumento de la “conciencia aseguradora” de la población, lo que nos permitirá afianzar el mercado de seguros para bien de todos.

¿Qué debemos tomar de esta experiencia?

  1. Para los PAS: ratificar la importancia de evaluar correctamente los riesgos, de ofrecer las coberturas completas y correctas, de revisar las pólizas, de acompañar al cliente en los momentos críticos.
  2. Para las aseguradoras: la importancia de entender y atender los pedidos de los PAS, ya que éstos transmiten ni más ni menos que las necesidades del cliente. Deben escuchar al PAS antes de lanzar nuevos productos. Deben demostrar todo su potencial en el momento cumbre: el del siniestro.

Dos reflexiones finales:

  1. ¡ Qué angustiosos momentos habrá pasado aquel asegurado que no tuvo a un PAS para consultar inmediatamente después del vendaval, qué largo se le habrá hecho el fin de de semana hasta el primer día hábil ! Ni hablar de aquellos que lamentablemente no contaban con ningún tipo de cobertura…
  2. Qué gran demostración de la esta enorme FUNCIÓN SOCIAL que cumple el seguro como Institución, por el bien de todos. ¡ Ojalá que la base de cobertura algún día se extienda a la totalidad de la población !

Lic. Omar Molea
Productor asesor de seguros
Molea Brokers de Seguros ((Integrante del Grupo MEGAPRO)
España 266 – Moreno – Buenos Aires
Tel. (0237) 405 0346
omar@molea.com.ar
www.molea.com.ar

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