Consumo de alcohol al conducir

Una vez más ponemos a disposición de la opinión pública los resultados de la Encuesta que periódicamente desarrollamos desde el ISEV a través del aporte de los alumnos de las ediciones 2019 del Curso “Consumo de sustancias psicoactivas y su impacto en la seguridad vial” que se dictan dentro del Campus Virtual, auspiciado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Reiterando lo expresado en las anteriores ediciones volvemos a señalar el peso relativo de este instrumento de indagación que no intenta constituirse en una herramienta con la rigurosidad científica necesaria para sentar un diagnóstico certero, sino que su humilde propósito debe ser entendido como un aporte más a la comprensión del entrecruzamiento de temáticas tan complejas como lo son “el consumo de sustancias” y la “seguridad vial”.

Estos resultados han sido logrados por personas comprometidas con estas temáticas, que en su búsqueda de formación personal, han dedicado parte de su tiempo a indagar y recolectar datos objetivos frente a la falta de información precisa que existe en esta materia.

Sería interesante contar con información oficial referida a causas de ingreso a guardias de emergencia por motivo de siniestros viales combinados con consumo de sustancias psicoactivas, que permita servir de herramienta de trabajo preventivo.

Resulta preocupante observar como año tras año, se acentúa la alarmante combinación de “baja percepción del riesgo” y “aumento de la tolerancia social” en relación al consumo de drogas, la conducción de vehículos y el aumento constante de los siniestros viales y su morbi-mortalidad.

Al respecto resulta alarmante que se haya triplicado la consideración que “el conducir estando bajo los efectos de drogas NO REPRESENTA PELIGRO”. Del 2014 al 2019 se TRIPLICÓ (del 2% pasó al 7%)
Como contrapartida aumentó notablemente la aceptación a  la “tolerancia 0” Alcohol para quienes conducen vehículos. A nuestro criterio están vinculados con el mayor debate e información que se ha dado a partir de la posibilidad de su implementación normativa en distintas jurisdicciones de nuestro país.

TOLERANCIA 0 AL ALCOHOL Y CULTURA DE POLICONSUMO

Mientras algunos se “entretienen” discutiendo la validez de la aplicación de la “Tolerancia 0” al alcohol en la conducción de automotores, para los conductores particulares, la realidad de lo que eventualmente “consumen” dichos conductores nos sobrepasa. Futbolisticamente hablando ya “nos hicieron 10 goles y todavía ni tocamos la pelota”.

Y enfatizo la consideración de conductores particulares, ya que hace décadas y mayoritariamente en este mundo, para los conductores profesionales siempre se aplicó la Tolerancia 0. Pero parece que para algunos existe alguna extraña razón biológica que lo hace válido para unos y no para los otros. Extrañamente, para otros, la tecnología puede errar para unos y no para los otros.

Pero hoy la realidad nos ha superado, ya que nos enfrentamos a una “cultura de policonsumo” (dos o más sustancias psicoactivas) en la conducción de automotores. Hasta hace 10 años atrás considerábamos la posibilidad de controles no sólo de alcoholemia, sino también otros para ciertas sustancias ilegales. De hecho se compraron en la Ciudad de Buenos Aires algunos equipos de esta naturaleza como experiencia piloto. Lamentablemente los reactivos insumidos en tales controles son de una alta relación costo-beneficio. En aquel momento considerábamos los controles en forma separada.

Hay, sin embargo, un dato que no podemos ignorar. Actualmente en el policonsumo una de las sustancias, en el 80 % de los casos, es el alcohol. Este dato hace que, por lo menos en el presente, sea más necesario aún aplicar la “Tolerancia 0” al alcohol, ya que de esa forma no sólo atendemos al alcohol en la conducción sino que, indirectamente, al no existir una limitación política (0,5 o más) superior a 0, atendemos a la influencia negativa de otras sustancias en conductas asociadas al policonsumo donde el alcohol esté presente.

En una coyuntura en la cual la sociedad se moviliza (hasta que lamentablemente lo “naturalice”) por las muertes producidas por el “policonsumo” de sustancias en eventos y fiestas, me atrevo a sospechar (sin poder probarlo) muchas más víctimas en siniestros viales protagonizados por personas que conducen sus automotores al término de dichos eventos bajo los efectos de ese “policonsumo”.

En los últimos meses observamos a varios Municipios que se SUMAN al «Alcohol 0».

Y está bueno que en una nación federal la «responsabilidad» inicie en las jurisdicciones locales y autónomas, ya que SUS AUTORIDADES son los PRIMEROS RESPONSABLES de su COMUNIDAD y de la SALUD VIAL de ella.

Una ley nacional requeriría «adhesiones» ya que no podría imponerse “per se” en un país donde constitucionalmente dicha competencia NO fué delegada. Aunque si demostraría un camino hacia una política de estado…

Pero la asunción del tema por parte de los Municipios “implica una responsabilidad ética, social y política incalculable para las autoridades competentes desde que equivale a decidir de antemano cuántas personas morirán, serán heridas o quedarán discapacitadas y sufrirán las dolorosas secuelas socioeconómicas consiguientes” conforme expresara Carlos Tabasso.

Dr. Eduardo Bertotti
Director ISEV

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