“La rentabilidad económica del liquidador de siniestros está muy comprometida”.

El seguro en acción 30 Mayo, 2019 4

Alberto Durán es Arquitecto y Liquidador y Perito de Seguros. Es presidente de la Asociación Argentina de Liquidadores y Peritos de Seguros (AALPS). Junto a Gustavo Briones es titular del Estudio Montserrat.

En esta entrevista, analiza la situación actual de su profesión, denuncia que la rentabilidad de los profesionales está en crisis, y pone énfasis en la importancia del asesoramiento profesional al asegurado, para que comprenda claramente cuál es el alcance de la cobertura que lo ampara.

Además, instó a las aseguradoras a contratar sólo a liquidadores matriculados y a respetar y actualizar la escala de honorarios establecida.

 

El Seguro en acción (ESEA): ¿Cuál es el objetivo de la Asociación Argentina de Liquidadores y Peritos de Seguros?

Alberto Durán (AD): La Asociación nuclea a los matriculados que ejercemos la profesión de peritos liquidadores de seguros y han tenido la voluntad de asociarse. Recordemos que los liquidadores obtenemos nuestra matrícula otorgada por la  Superintendencia de Seguros de la Nación. La AALPS vela por los derechos de los liquidadores y procura engrandecer y jerarquizar el ejercicio de nuestra profesión.

ESEA: ¿Cuántos años de experiencia tiene como liquidador de siniestros?

AD: 35 años.

ESEA: ¿Por qué eligió esta profesión, siendo Ud. arquitecto?

AD: Mientras estudiaba Arquitectura, comencé a trabajar en un estudio de liquidación de siniestros, como asesor externo. Todos los estudios de liquidación de siniestros recurrían a algún arquitecto, a un ingeniero, un abogado, o un contador para cuestiones específicas.

Tuve la suerte de poder hacer ambas cosas en forma simultáneamente. Y observé que mi conocimiento de la arquitectura era importante para los siniestros relacionados con daños materiales en obras civiles e industriales. Luego me fui formando en seguros a través del ejercicio en un Estudio y pude obtener la matrícula, entendiendo que para nuestra labor profesional no es suficiente con tener conocimientos de arquitectura, contabilidad o ingeniería sino que se requiere de un permanente intercambio entre las partes técnicas específicas antes mencionadas y la técnica del seguro propiamente dicha.

ESEA: ¿Cuál es la complejidad de la tarea del perito liquidador de siniestros?

AD: La complejidad está dada por la amplitud y diversidad de los siniestros con que nos enfrentamos a diario, y tenemos que analizar para llevar a cabo una liquidación.

La diversidad es tal que abarca desde el análisis de un incendio en una planta que elabora productos alimenticios hasta una petroquímica, pasando por una industria láctea, una metalúrgica, una concesionaria de autos, una casa particular, un shopping, etc. En estos ejemplos se aprecia claramente que la diversidad de los intereses asegurados y las posibles perdidas y afectaciones es muy amplia y plural.

Por otro lado, tal diversidad obliga al liquidador a conocer o cuanto menos a informarse sobre muchas materias diferentes. Por ello, nuestro trabajo es todo, menos rutinario.

ESEA: ¿Cuál es la diferencia entre la tarea de liquidar un siniestro y la tarea de investigación?

AD: La liquidación de un siniestro es una integralidad. Es decir, en principio se analiza si el siniestro está amparado por alguna de las coberturas que tiene la póliza y con cargo a la cual se realizó la denuncia. Luego, una vez asumida la procedencia de la cobertura y el consecuente amparo se podrá avanzar en la determinación de los daños. Finalmente se procederá a su ajuste de acuerdo con las condiciones de la póliza.

La investigación es la parte preliminar que, en los casos que así lo requieran, permitirá dar encuadre al siniestro en alguna determinada cobertura, tanto cuando la causalidad de origen se presenta vidriosa o  cuando no está claramente amparada. Por ejemplo, cuando hay un fenómeno de vientos fuertes y tenemos una cobertura de HVCT, y se observa un techo volado, o un árbol caído sobre una casa, etc., va de suyo que la causa del siniestro es muy clara; lo cual obviamente no requiere de ninguna investigación.

Pero cuando uno se encuentra con daños y escenarios más complejos, que generan dudas sobre el origen de un incendio por ejemplo, la evolución y trayectoria del fuego, y otras cuestiones, se hace necesario investigar. En ese caso la investigación es un paso previo a la liquidación, porque el resultado de dicha investigación es lo que nos autorizará a encuadrar el daño (o no) dentro de alguna de las coberturas de la póliza.

La tarea de liquidación específica empieza después, cuando ya sabemos que estamos frente a un siniestro que va a estar amparado por la cobertura.

ESEA: ¿Cuál es la situación actual de la labor del perito liquidador de siniestro?

AD: Lamentablemente estamos en un época de crisis, en la cual el mercado valora cada vez menos las cuestiones técnicas del seguro. Lo meramente comercial y lo financiero, cada vez ganan más importancia en las aseguradoras.

Pareciera ser que “es más verde el dólar que ingresa cuando vendés, que el dólar que egresa cuando estás pagando de más.” Esto significa que se priorizan las ventas y no tanto a quienes cuidamos o administramos el dinero de las compañías al momento de pagar los siniestros. De la mano de ello admito que a los liquidadores no se nos da el reconocimiento que merecemos mediante el pago de honorarios que resulten acordes con la idoneidad y el profesionalismo que requiere nuestra gestión.

Muchas compañías están muy reticentes a reconocer los honorarios y más aún los gastos en que debemos incurrir los liquidadores al prestar nuestra función. Por este motivo es que la rentabilidad económica del liquidador de siniestros está muy comprometida.

ESEA: ¿El liquidador puede trabajar aisladamente o necesita un equipo multidisciplinario?

AD: Todo depende de la complejidad del siniestro. Si el siniestro es de un orden menor, es muy probable que uno lo pueda analizar, interpretar, encuadrar y liquidar sin mayores inconvenientes.

Pero cuando se trata de, por ejemplo, un incendio en una planta industrial, con grandes pérdidas que afectan a varios rubros, con daños al edificio y al contenido, a las maquinarias, instalaciones, mercaderías, etc., puede ser menester requerir la asistencia de otros profesionales.

En la etapa de investigación por ejemplo, puede ocurrir que tengamos que recurrir a la intervención de un perito bombero para analizar la casuística del hecho. También para estudiar el respaldo documental contable se puede requerir de un Contador Público.

Esto se da, por caso, ante una cobertura de pérdida de beneficio donde hay que estudiar la facturación en el periodo retrospectivo, determinar las ventas estimadas, los gastos fijos, etc. Todo eso requiere un análisis contable específico.

Si se afectaron maquinarias muy complejas con daño parcial (el daño total es más fácil de determinar), ya sea por sus mecanismos, sus valores, y sus sistemas operativos, se requiere de un técnico específico en la materia. Siempre, el daño parcial es el más complicado porque hay que precisar hasta dónde llega la afectación de un determinado bien, y es necesario establecer si tal daño es o no reparable.

Todo este universo complejo requiere la necesidad de generar un equipo multidisciplinario. Pero las compañías no son muy amigas de contribuir al pago de otros profesionales externos. Y en la mayoría de los casos, los honorarios de los liquidadores no son suficientes para absorber dicho costo.

ESEA: ¿En qué consiste el problema del infraseguro?

AD: En un país con alta inflación, como el nuestro, es difícil mantener actualizadas las sumas aseguradas.

Durante el periodo de vigencia de la póliza, aun habiendo tomado la precaución de haber contratado una suma asegurada concordante con el valor de los bienes expuestos a riesgo, e incluso pautado cláusulas de estabilización, es muy probable que la inflación provoque infraseguro. A lo largo del tiempo, el valor de los bienes se va incrementado y las sumas aseguradas se quedan quietas.

Eso da lugar a la aplicación de un prorrateo y ese prorrateo obviamente reduce la indemnización. Entonces ahí es cuando la gente se ve muy insatisfecha o disconforme. Aquí es muy importante el rol del productor asesor.

ESEA: ¿Hay personas que trabajan liquidando siniestros sin matrícula?

AD: Sí, los hay. A veces se trata de personas que fueron tramitadores de siniestros en compañías, o algún ex policía, inspectores de riesgos, etc. Al no tener una matrícula no se rigen por la escala de honorarios y es probable que  ajusten su remuneración a valores seguramente inferiores, lo que genera una competencia desleal para los liquidadores y no favorece al mercado porque desmerece la prestación que debemos dar.

Las compañías deben contratar profesionales matriculados para brindar un buen servicio.

ESEA: ¿En qué consiste el curso de Gestión de Siniestros que brinda la AALPS?

AD: Se trata de brindar las herramientas para formar los mejores recursos en el área de siniestros. Está dirigido a aspirantes a obtener la matrícula de Liquidador de Siniestros, a productores asesores de seguros, analistas de siniestros de las compañías y otros profesionales como Administradores de Riesgos.

La inscripción on line finaliza el 10 de junio y el curso, que dura 8 meses, comienza el 17 de junio.

ESEA: ¿Por qué el perito debe ser imparcial?

AD: Nosotros debemos trabajar con prescindencia de quien nos contrata. No debemos ser “funcionales” a nuestros mandantes sino regirnos por los contratos suscritos. Debemos actuar como profesionales independientes y no responder a un eventual interés de pagar menos de lo que correspondería.

El asegurado debe ser resarcido frente al daño cubierto, ajustado a derecho y a las condiciones de póliza. Hay que indemnizar lo que corresponde, ni más, ni menos.

Y si alguien piensa que representamos a la compañía y que por ello vamos a tratar de pagar lo menos posibles, hay que explicarle al Asegurado que nada más lejos de la realidad. La gente desconoce que nuestro honorario no va atado al monto que se pague por un siniestro sino que es independiente de ello.

Pagar lo que corresponde y cuando corresponde es muy importante. De lo contrario, se provoca un daño a la institución aseguradora.

ESEA: ¿Cuáles son las dificultades con las que se encuentra el liquidador al realizar su tarea diariamente?

AD: Lo más cotidiano es verificar que los asegurados, en un altísimo porcentaje, no conocen los riesgos que cubre su póliza, y menos los que están excluidos.

Muchos, cuando denuncian el siniestro, creen que va a estar cubiertos simplemente porque su productor le dijo: “Sí, sí, quedate tranquilo que la póliza lo cubre.” Y después resulta que no es así. Es el caso típico del ‘Todo Riesgo’, algo que en la realidad no existe. Siempre hay límites y exclusiones. Ese desconocimiento del asegurado hace que sus expectativas sean mayores al resarcimiento que pueden obtener; lo cual genera una cierta desilusión y una desconfianza hacia el seguro.

Aníbal Cejas

 

4 Comentarios »

  1. NESTOR 30 Mayo, 2019 at 17:19 - Reply

    Con todo respeto, supongo que cuando habla del asegurado que no conoce el riesgo se referirá a los canales de venta bancarios y/o de agentes instintorios o algún otro canal de venta directa que utilizan las compañías.
    Porque si se refiere al productos asesor está muy equivocado. Somos profesionales en la materia y tenemos exámenes de competencia que así lo indican. Conozco estudios de liquidación que le hacen firmar desistimientos a los asegurados sin ningún motivo, los aprietan para que declaren mal, etc., Serán estudios sin matricula supongo…
    Néstor Luengo (PAS)

  2. Gabriel Barzaghi 30 Mayo, 2019 at 17:51 - Reply

    Ya es grave que haya compañias que no realicen las inspecciones previas del bien asegurable, pero lo es más cuando venden pólizas “enlatadas” que no cubren los riesgos que dicen cubrir. Luego llegamos nosotros ante el siniestro a dar explicaciones del porqué los bienes no están cubiertos como cree el cliente o están excluídos por algún artículo en la póliza que nadie explicó y el cliente no advirtió debido, entre otras cosas a lo extenso de la póliza o algunos términos incomprensibles que contiene.

    Gabriel Barzaghi (Perito liquidador)

  3. Jorge Rapan 30 Mayo, 2019 at 20:34 - Reply

    Si bien comparto algunas apreciaciones, como que los liquidadores no son debidamente reconocidos, parte de la responsabilidad es de ellos, en tanto y en cuanto hay muchos que son “exclusivos” de varias aseguradoras, reduciendo sus honorarios y destratando al ASEGURADO, único sostenedor del sistema.
    No he leído que hable de la contención que se debe hacer del ASEGURADO, porque (cubierto o no cubierto) es él el que ha sufrido la pérdida.
    Hace tiempo, pero no mucho, el liquidador iba a la planta, al comercio o a la casa particular del cliente (para nosotros los PAS) del asegurado para los liquidadores, en no más de 24 horas, hoy mandan mails requiriendo información, envían personas no capacitadas ni técnica ni humanamente y lo que es peor tratan al cliente como delincuente o estafador (no todos pero la mayoría).
    Debería existir una unión real, entre las Asociaciones de Compañías, las Asociaciones de Liquidadores y las Asociaciones de PAS, para discutir y arribar a soluciones para mejorar en mucho nuestra imagen (la del mercado todo) ante el SEÑOR CLIENTE.
    Jorge Rapán (PAS)

  4. Hector Taboas 30 Mayo, 2019 at 21:34 - Reply

    Recuerdo hace algún tiempo un Liquidador que en un reportaje dijo “Si lo que le robaron es un Falcon, fue el asegurado sí o sí ” (Palabras mas o menos). Por piedad me reservo el nombre del “Profesional” pero queda claro, que no todos los Liquidadores son tan ecuánimes y profesionales como el Arq. Durán pontifica.
    Tengo las mejores referencias del Arq. Durán a lo largo de los 44 años que llevo en la actividad, pero ni todos los PAS son santos ni los Liquidadores y las compañías tampoco.

    Héctor Taboas (PAS)

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